A PROPÒSITO DE LOS “POEMAS ENTRAÑABLES”

Por: ANA MARIA REÁTEGUI DÍAZ.*

La poesía de  Juan Soregui Vargas,  es sencilla, accesible al lector común y corriente, sus versos son libres, no están sometidos a la preceptiva literaria tradicional relativa a la métrica o a la rima, es decir, no tiene un afán deliberado por rimar o igualar silabas métricas o sus versos, sin embargo está presente el ritmo como elemento clave de la poesía. La nota temática  con respecto a sus textos anteriores se encuentran en los poemas que expresan sentimientos de angustia y soledad del yo poético y el amor en sus varias manifestaciones.
He aquí un poema dedicado a su madre y que hace universal a todas las madres amazónicas:

  A MI MADRE
(contamanina y amazónica de pura cepa, por tanto universal).

Brotaste a la vida,
cual hermosa orquídea salvaje
en el corazón del bosque tropical.

Creciste acunada por el canto de las aves
y la suave brisa de los serpenteantes y torrentosos ríos.

Niña y adolescente,
Vibrabas al compás
del fulgor de las estrellas,
retabas a rayos
y truenos
al deslizarte grácilmente
por límpidas quebradas
y  morabas feliz en el jardín
de las flores silvestres
de tu fascinante aldea.

Mujer valiente e indomable,
cabalgaste naves,
Desafiaste tormentas y remolinos
para emerger cual guerrera amazónica
a la babel de Iquitos.

Princesa de la mágica manigua,
tus encantos abrieron las puertas
de la fortaleza del valiente nauta
de cielos, ríos y mares
para envolverlo
en tu tierna
y amorosa telaraña.

Hoy,
la añoranza
cubre mi alma,
al recordar tus arrullos
y cantos de cuna
¡duérmete  huahuito! 
¡duérmete mi amor!

Hoy,
la nostalgia invade
mi espíritu,
al recordar tu risa cantarina,
al sentir
en mis tiernas mejillas
tus perladas lagrimas
de madre doliente
y tus cálidos abrazos,
que rodeaban
mi inocente niñez.
Hoy como ayer
doncella amazónica
eres madre
de todos los lares
 de todas las épocas
de todas las alegrías y sufrimientos
y estés donde estés
serás nuestra luz y guía.

Hoy,
estrella del alba oriental
cuando el inexorable
invierno del tiempo
empieza
a cubrir mi vida,
con el corazón
y el alma palpitando
en mis labios
solo quiero exclamar:

 

¡GRACIAS MAMÁ! 

¡TE AMO MI QUERIDA VIEJA!

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