LA CASA DEL HORROR.

En una de las fotografías que nos envió nuestro fotógrafo número 2 se muestra en plena plaza de armas, es decir en el mismo mero centro de Iquitos una casa que parece de fantasmas, destruida, una casa del horror, como para filmar una película al estilo de Alfred Hitcoch.

Pero, no, esas ruinas son lo que queda del antiguo palacio municipal y donde algunos mashos comentan que escuchan gritos onomatopéyicos de gente que llega al éxtasis a media noche, confundiendo a los que transitan por ahí; alguien dijo que penan las almas todas las noches. Sí, pues, le contesté, si así penan las almas, como quisiera estar penando.

Esta es la obra maestra de Salomón, destruyó ese monumento histórico y lo dejó como está. No como aquel sabio de la biblia, con cien mujeres a cuesta, quien construyó una de las maravillas del mundo.


Yo creo que esta motivación femenina le faltó al amigo Salomón, ya que él proclama su fidelidad a su esposa y familia (no tenemos por qué dudar de la palabra de un hombre veraz) y eso es un buen ejemplo para la juventud; muy pocas autoridades son fieles a sus esposas. Allí tenemos malos ejemplos de gobernantes mundiales, nacionales, y a regionales, que incluso tienen hijos fuera del sagrado sacramento del matrimonio, que juraron en el altar de alguna iglesia ser fieles hasta que la muerte los separe.

  Creen que Dios es tonto, a Él no lo han engañado. Ya verán cuando vayan al círculo seis del infierno con sus cuernos y rabos.
Ishangueada en su nalga colorada para el alcalde viajero (en cuatro meses ya conoce más países que lo que existe en el atlas de geografía; pero, no tenemos que rabiarnos porque siempre trae algo bajo el brazo, especialmente otra invitación para viajar), que nada hace para denunciar lo hecho por el otrora, ni por arreglar (no entiendan mal con la mordida) el entuerto.


Imaginen en plena plaza de armas un ambiente que no hace juego con las inversiones privadas, al contrario, los perjudican.

Algunos guías turistas, dicen las malas lenguas, llevan a viajeros a hacer el tour citadino, “mostrando” que ese edificio son las ruinas del templo del rey Salomón que anduvo por aquí hace miles de años, algunos arqueólogos de buena fe, llevan muestras de estas ruinas a sus países para analizarlas con carbono 14.



Ishangueada para el pueblo en general que no protesta por nada, es como si estuviera dormida, como si la mosca tse-tse hubiese llegado del África para hacerlos dormir.


Deberían despertar y agarrar al ex alcalde y darle una paliza con esta planta herbácea para que se acuerde donde se sentaban los veteranos alcaldes, verdaderos padres del pueblo.


No es malo de vez en cuando ser corregido. Nuestras madres y abuelas lo hacían y después de la paliza, nos echaban una cataplasma de hojas de ishanga para calmar el dolor, y mientras nos aliviaban nos decían, otra vez hijito no lo vuelvas a hacer.

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