Después de haber leido la preferencia de votos para el próximo congreso, creo que la respuesta a la pregunta de esta nota es NO. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que este congreso estará más fragmentado que nuestras calles y, lo peor, es que en este caos fragmentado la mayoría pertenece a las grandes ciudades del país y, por lo tanto dependen de las grandes transnacionales asentadas en este país y en el extranjero. Supongamos por ejemplo como han prometido ciertos candidatos que van modificar la constitución de 1993 para retomar la del jefe fundador del APRA, esto no va a proceder porque la mayoría de los otorongos no lo van a dejar. Recibirán el documento de propuesta, lo enviarán a la comisión de constitución, lo discutirán durante tres años y luego lo postergarán para el próximo gobierno.
Los elegidos vendrán a contarnos un nuevo cuento y otra vez a escuchar promesas. Los cuatro congresistas que lleguen al parlamento van a tener que negociar no solo sus ideas, sino sus almas y sus conciencias y a lo mejor los intereses de Loreto ( como ya ocurrió en décadas anteriores) para que sean aceptados en estos clanes que existen no solo en el congreso sino en las instituciones públicas y privadas. Supongamos que el ingeniero Llane (jane) Brunner propone una ley que obligue al ministerio de economía y finanzas a otorgar recursos económmicos para implementar hospitales al estilo de don Lucho o dinero para hacer obras como las de Llima (el metropolitano, las vias aereas, etc) Van a enviar el documento de propuesta de ley, lo enviarán a la comisión de economía, lo discutirán duirante años (porque el presupuesto del 2011 y 2012 ya habrá sido formulado y aprobado por el actual gobierno) tendrá el ingeniero Llane Brunner que negociar su alma, su conciencia y posiblemente hacer unas concesiones para que los demás otorongos lo apoyen y luego vendrán con documentos en trámite a decirnos que todo está en buen camino.
Esto ya ocurrió en anteriores años, es lo mismo de lo mismo, es la mayoría la que impone su voluntad en congreso y con daños colaterales personales y sociales. Miren no más en los movimientos y partidos políticos, no hay unidad en ellos, no trabajan en equipo, cada candidato hace sus actividades por su lado y algunos cometen deslices que van contra el mismo programa del jefe. Idem va a acontecer con los otros candidatos, es decir estamos embrujados con una maldición de promesas que jamas se cumplen.
Como en el mito de Sisifo, una y otra vez llevando la carga y bajarla para subirla, que tal castigo. Y, ellos, los otorongos, andarán con el síndrome de Adán, escondiéndose del pueblo y queriendo mentir como nuestro primer padre al decir que ellos no son los culpables sino los otros. Y, de nuevo a escuchar el mismo bla, bla, bla. ¿Por qué no nos dicen la verdad? que quieren poder y un buen sueldo y listo.
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